Celeste Seoane, recuerda su paso por el IAG...

12.10.2015

Hacia dos años que trabajaba en la Gastronomía, en una pastelería que se llamaba La Dulce, cuando decidí estudiar en el IAG, a mediados del 2001.

Esos dos años en el IAG fueron estupendos. En primer lugar, porque me enseñaron que el mundo de la cocina es mucho más amplio de lo que yo creía.

Cuando una comienza la carrera está con toda la ilusión de ser “cocinero” y las fantasías que tiene al respecto. ¡A veces uno cree que el tema es cocinar y nada mas!
En el IAG me encontré, no sólo con las bases de la cocina (técnicas, salsas y un montón de conocimientos), sino que me dieron las herramientas necesarias para gestionarla: elaborar escandallos, saber seleccionar los diferentes productos, cómo llevar una sala o servir el vino, hasta cómo recibir la mercadería.

La verdad que me divertí mucho, con mis compañeros, amigos del curso y profesores.
También recuerdo mucho la colaboración de los profesores. Mientras cursaba en el IAG, trabajé en un restaurante como encargada de la pastelería, y siempre podía contar con Lugo, Orciani, Ayala o el Chino para hacerles consultas y si en ese momento no resolvían mi inquietud se ocupaban de solucionarla en otro momento.

Me recibí en el IAG en agosto del 2003, y di el salto hacia Barcelona, España, en octubre de ese mismo año, con la idea de conocer todos esos productos de los cuales siempre había escuchado o había visto en libros; y esas cocinas con estrella Michelín de las que tanto me hablaron.

Al poco tiempo de llegar conseguí trabajo en una pastelería muy reconocida de Barcelona, en donde aprendí mucho, y me di cuenta de la buena formación que tuve en el IAG, y lo importante que resulta adquirir experiencia laboral mientras se cursa la carrera. Me refiero a la limpieza, orden y cuidados que hay que tener tanto a la hora de trabajar como con los productos.

Posteriormente trabajé en diferentes restaurantes. En 2005 fui invitada a colaborar en un libro que editó el periódico el Mundo, con platos de América del Sur, lo que me lleno de gran satisfacción.

Hoy estoy a cargo de la pastelería y el cuarto frío en el Speakeasy, reconocido Restaurante de la coctelería Dry Martini de Barcelona, donde estoy muy contenta y tengo libertad para crear mis propias cartas.

Celeste Seoane