Damián Salvador comparte su experiencia con nosotros

12.10.2015

Cuando comencé a estudiar la carrera de profesional gastronómico (2001), nunca pensé que la cocina fuera un arte tan interesante y divertido. Posee esa mística que uno nunca sabe hasta donde puede llegar. Si bien la carrera está muy buena y es sumamente completa, la opción de hacer pasantías es algo que nos ayuda a crecer muchísimo.

Recuerdo que mi primera pasantía fue en una casa de empanadas, y con lo que ganaba pagaba el instituto. Por eso los alumnos que utilicen estas herramientas manténganse hambrientos y voraces de ganas de aprender, día a día, manténganse todo el tiempo perceptivos, predispuestos y lo que es fundamental para trabajar en una cocina: estén contentos.

Así, fui de pasantía en pasantía conociendo mucha gente y ampliando los conocimientos, hasta que una vez egresado (2003), me surgió la oportunidad, por el instituto, de irme 2 meses con esta modalidad a una hostería en Villa La Angostura, a orillas del Nahuel Huapi. Luego de los dos meses me contrataron como empleado de la hostería y me quedé dos años, fue una etapa de mi vida donde aprendí muchísimas cosas en cuanto a la cocina y crecimiento propio.

Fueron dos años que estuve lejos de mi familia, viviendo solo. Pero también allá hice buenos amigos, que hasta hoy todavía nos contactamos. Eso es lo que tiene de bueno esta carrera que elegimos. Estamos conociendo gente todo el tiempo y al mismo tiempo aprendiendo cosas nuevas todos los días. Por eso a mi me gusta decir que trabajé con tal o cual gente y no que trabajé en tal o cual lugar.

También fue en el transcurso de esos días en Neuquén que conocí a mi novia (que también era egresada del IAG) y fue hacer una pasantía a la misma hostería. Actualmente estamos viviendo juntos.

Para comienzos del 2006 dejé atrás Villa La Angostura para volver a trabajar en Buenos Aires, actualmente me encuentro trabajando en un restaurante de Puerto Madero, con la cheff Soledad Nardelli (con quién anteriormente había trabajado), y es para mi una guía en este trayecto culinario además de mis compañeros Cristian, Sabrina, Maxi, y Ale con los que compartimos las ganas de cocinar.

Damián