Desde Mallorca...

12.10.2015

Les cuento como empezó mi “aventura”.
Siempre me gusto cocinar, de chico me encantaba amasar las pastas de los domingos con mi abuela "tana"; pasaron los años y nunca deje de cocinar; cocinaba para mi familia, amigos o simplemente para mi.

Un día, ya con 30 años, paseando por capital, entré a la galería y al final del pasillo vi el cartel luminoso del IAG y por curiosidad subí, me atendió una chica, muy amablemente me mostró las instalaciones y me iba contando de que se trataba la carrera, realmente me deslumbró el IAG, ese mismo día reserve mi vacante, sin dudarlo.

No fueron fácil esos 2 años de estudio, fueron 2 años de esfuerzo al máximo, pero tenia un objetivo que era ser un profesional en gastronomía.

Mi primer objetivo era saber si realmente podía trabajar en una cocina, y para eso me anote en pasantías, sabia que seria muy distinto a cocinar en el IAG, quería probarme a mi mismo. Además trabajaba y cursaba la carrera (un verdadero logro). En esos 2 años realmente comprobé que me encanta la cocina y todo lo que la rodea, hasta las presiones y el estrés que implica, pero el mayor reto, es obtener como resultado final un buen servicio y que todo salga como estaba planificado, a la perfección.

Después de esos años, tomé clases de sushi, conseguí trabajo en Azul Profundo, como ayudante de sushiman, siempre siguiendo con mi propio trabajo, terminaba trabajando de 16 a 18 horas diarias, pero no sentía el cansancio, solo me interesaba aprender cada día más. Después de un tiempo me llegó la propuesta un sushiclub de Palma de Mallorca. Pasaron 3 meses y me vinieron a la mente palabras de Ariel en la entrega de diplomas, que decía que lo mejor para un cocinero era viajar y conocer distintas cocinas, eso te hace conocer las distintas culturas.

Busqué nuevos horizontes, me llamaron de uno de los mejores restaurantes de Mallorca, el restaurant "tahini" japonés. Actualmente estoy trabajando medio día en la barra y por la noche en cocina. Aprendiendo mucho aquí, pues mis compañeros de trabajo son egresados de institutos donde se trabaja como en el IAG, teniendo en cuenta hasta el mínimo detalle. Creo que el esfuerzo de estos años está dando sus frutos, les quiero agradecer a Ariel, a Daniel Tolosa, a Pablo Ferrari, a las chicas de pasantías, a todos.

Me despido con un fuerte abrazo,
Mauricio