Ignacio Bettinsoli – A su manera

12.10.2015

La historia de Ignacio Bettinsoli comienza en Argentina, cuando permanecía horas mirando programas de cocina y admirando a esos cocineros, que con toda naturalidad hacían de ellos mismos y hablaban de todo lo aprendido recorriendo las cocinas del mundo. Justo lo que él anhelaba: hacer experiencia y empezar su propio camino. Era la época en que estudiaba Ciencias Económicas y la duda atravesaba su vida. Hasta que en el año 2000 empieza su verdadero viaje hacia la gastronomía de la mano del IAG y la guía de sus docentes.

En el 2002 inicia su propio emprendimiento Ladran Sancho, cocina y eventos en el marco de una sociedad familiar y así recuerda la experiencia… “este inicio fue tan dinámico que me obligó muchas veces a improvisar para satisfacer los gustos particulares de los clientes que a la hora de exigir, se sabe, siempre van por más”.

Luego convocado por las Cámaras de Comercio de Argentina y de Hostelería de Cuenca emprende el principio de un gran cambio, un contrato de trabajo que incluía hospedaje y tarjeta de residencia en España.

  

Un destino que compartiría con varios compañeros de viaje y colegas de la profesión en Cuenca, como en el Mesón de las casas colgadas un típico restaurant ubicado en el casco histórico que respetaba la tradición, manteniendo su identidad y que fue declarado patrimonio mundial de la UNESCO. Allí Ignacio experimenta la cocina castellana-manchega tradicional…"el cordero y el cochinillo sabían a gloria y la sencillez y la rusticidad hacían de ese pueblo un encanto mayor", donde aprende a preparar el “Morteruelo”, un plato elaborado con una variedad de aves de caza mayor, que se cocía durante 24hs. hasta lograr “el desarme del ser del ave” y que para respetar el contenido original de las recetas debió aprender una nueva cultura, ganando experiencia y recuperando la historia de los pastores del siglo XIX.

  

Luego, y como parte del viaje llegó a Barcelona la que con “su arquitectura, su arte, sus calles, y sus mercados como “La boquería”, atrapan a Ignacio con su magia.

Si, Barcelona “fue amor a primera vista” y la ciudad donde se afincó, creando su propia cocina en el chiringuito “Opaqo” que seguía la tendencia minimalista del lugar, hasta que la crisis mundial tocó sus puertas .

Entonces, y luego sentir la necesidad de reinventarse, nació el restaurant “QUE BUENO QUE VINISTE” ubicado en el barrio gótico de la ciudad, un nuevo concepto como bien define Ignacio Bettinsoli: “Cocina Argentina” que nada tiene que ver con los demás” , ya que difunde la cocina de nuestro país de la manera más pura posible, con un nuevo formato, en pequeñas raciones como las tapas.

Ignacio encontró en este proyecto aquello que había anhelado desde el principio “atendiendo a todo tipo de detalles como lo son las materias primas que utilizamos o las diferentes técnicas de cocción que magnifican a cada plato” o simplemente contar a sus clientes “aquellas curiosidades que siempre tan bienvenidas son”.

  

Ignacio Bestinsoli
Egresado 2002 de la Carrera de Profesional Gastronómico
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