El pasado 11 de junio se llevó a cabo en París, la competencia final de Le Meilleur Patissier Professionel, Edición 2019, denominada Les Choc des Nations, el programa emitido por el Canal M6 de Francia. Allí estaban, Matías Dragún director y docente del CECARP, Hernán Butteri docente del IAG y Stefan Ditzend de Punto Hache. La brigada argentina que se convirtió en la sorpresa del concurso.

En la mayoría de las historias de la gastronomía sabemos del esfuerzo, de esa vocación inquebrantable que supera todos los obstáculos;  y solo en algunas ocasiones del azar que nos invita a vivir nuevos desafíos y a veces nos coloca, ante el paladar crítico de un comensal célebre.

 “Pierre Hermé probó la torta y cuando vimos la expresión de su cara… ¡fue increíble!”

A cada momento lo inesperado los llenaba de emoción; si bien jamás pensaron en superar la primera etapa, quedaron clasificados para las semifinales. Allí, una vez más recibirían el elogio de los jurados en el momento decisivo, y les escucharían decir: “Uds. nos vienen acostumbrando a ver cosas lindas…y nosotros cada vez necesitamos más.” 

Ellos,  ahora avanzaban hacia la final, los que convirtieron las tapas de las cacerolas del CECARP, en el amuleto que utilizaron como platillos voladores, habichuelas mágicas o el sol de su última presentación.

Habían llegado al momento definitivo, ese instante crucial que marcaría un antes y un después…Y que ante el cansancio y el stress de la competencia Julia Vignali, su conductora les concedería “Es verdad Francia juega de local y Uds. vienen de muy lejos…”. En esta presentación sobre Ángeles y Demonios -evaluando su realización-  Blin elogia el sol argentino esperando encontrar la torta paradisíaca, cuyo sabor es la manzana;  y Lignac por su parte, hace su devolución y aclara,  “no es del paraíso sino del infierno… esta torta es realmente buena”.

Cuando Pierre Hermé inicia la degustación “Él la prueba. Nos mira. Prueba de nuevo… y se ríe. Corta y se come otro pedazo”

Una secuencia que recuerda Matías con todo detalle, y que Hernán explica como lo hicieran allá ante el jurado “…era nuestra versión de la tarta de manzana en honor a “La France”, una compota de manzana de dos texturas y mucha vainilla, sobre una pâte sablée de avellanas, con una pâte sablée muy fina por encima, cubierta con manzanas de diferente textura, un toffle de citronela;  y finalmente una crema de merengue y mascarpone en forma de nube”

Y su expectativa crece cuando Pierre Hermé degustando su gateaux,  se chupa los dedos… y les dice: “Esta torta no es buena, es divina. Cuando la como, sucede que uno comienza por apreciar la masa sablée, luego están las  manzanas y la vainilla que llega…y el caramelo, que casi no se siente, pero que aparece como un condimento. Y luego las manzanas confitadas se aprecian plenamente. Realmente es genial, super hermosa reinterpretación de la tarta de manzanas”.

“Cada elemento de la torta tiene un rol que contribuye al placer de quien degusta, Pierre Hermé”.

Y continua “…yo no estaba muy entusiasmado cuando los vi utilizar la golden, cuando vi la crema que no tenía nada de especial, pero lo que han hecho es notable”, y frente al equipo francés que comenta “Estos argentinos son imparables”,  finaliza diciendo “¡Gracias señores, gracias!”

Ellos eran los mismos que partieron de Buenos Aires con sus bolsos de 23 kilos cada uno.  Allí llevaban todo su bagaje de imaginación, unos pocos utensilios y los recursos de producción que iban a necesitar en Les choc des nations, pensados solo para la primer competencia.

No se habían animado a soñar con más, estaban felices de participar de una propuesta increíble, un viaje a la cuna de la pastelería, para concursar en París frente a un jurado imponente: Pierre Hermé, Cyrill Lignac y Benoît Blin.

Ellos eran la brigada argentina, los constructores de historias que gestaban instalaciones y jugaron con la magia en cada propuesta. Los pasteleros apasionados por su trabajo, felices de competir en Francia contra los franceses,  y que en el momento decisivo de la degustación habían encontrado a ese prestigioso comensal, que disfruta, agradece, y como dice Hernán “su expresión es la gloria”.