Cuando, en mayo del año pasado, elegí anotarme en el IAG había estado comparando programas de estudios de otros institutos. Ya había podido apreciar el gran equipamiento y distribución de las aulas durante el 2010, cuando asistí a algunas clases del curso de las Bases de la Pastelería (al que después tuve que dejar porque estaba fracturada de un pie y era incómodo y doloroso estar tanto tiempo parada sin apoyar la bota). Me había terminado de convencer la idea de una formación teórica fuerte que acompañaba a la práctica. Iba a empezar Pastelería Profesional, porque sabía que la carrera de Profesional Gastronómico implicaba el doble de tiempo y me asustaba no poder finalizar.

Subscribe to RSS - jimena parra