Mi incursión en el campo gastronómico comenzó hace 14 años como propietario
de un bar/café. Tomé la decisión de mejorar mis conocimientos en el 2001, anotándome en el IAG.

Mi nombre es Diego Mangone, me recibí de Profesional Gastronómico en el año 2003, y actualmente estoy cursando las últimas materias del Postítulo. Todo comenzó a fines del año 2001, yo terminaba de cursar Diseño Gráfico, donde aún hoy debo dos materias para recibirme, y uno de mis mejores amigos se iba a anotar al IAG. La cocina siempre me gustó y la tomaba como entretenimiento. Ese día lo acompañé a inscribirse, la noche anterior y durante el viaje pensaba en como sería la idea de profesionalizarme en la cocina y terminé inscripto junto a él, para sorpresa de ambos.

Nos cuenta su historia ... “entré a esa esquina y fue increíble”

Gracias por darnos este espacio para contar nuestra experiencia tan reciente. Egresé en el 2000 y ese paso fue algo que no puedo olvidar hasta ahora. Quiero agradecer a los profesores que me enseñaron que la cocina no es solo cocinar, concepto que se valora cuando salís a la realidad, a trabajar, a hacer una pasantía y ves que todas las cocinas no son como la del IAG.

Mi paso por el IAG ha sido una experiencia constante! Empezando por la calidad de los profesionales con los que cuenta y sin dejar de lado la calidad de enseñanza que brinda, ya que sin eso hoy en día sería muy difícil poder enfrentarse a muchas de las experiencias que brinda esta hermosa profesión. También han sido muy gratificante, las amistades que quedaron y se mantienen en pie después de dos años de haber egresado.

Les cuento como empezó mi “aventura”.
Siempre me gusto cocinar, de chico me encantaba amasar las pastas de los domingos con mi abuela "tana"; pasaron los años y nunca deje de cocinar; cocinaba para mi familia, amigos o simplemente para mi.

Recién llegadito de España, donde estuve tres años, entre Madrid y Barcelona, tocando superficialmente el oficio de la gastronomía. Decidí profesionalizarme y empecé en el IAG, a comienzos del 2005, me súper enganché con la cocina.

Mi paso por el IAG fue muy bueno. Tuve la suerte de tener excelentes profesores con amplia experiencia en lo profesional. Fueron 2 años de carrera en los cuales pude aprender las técnicas básicas y clásicas de cocina y a partir de ahí pude entender la cocina contemporánea que se gestó en Europa y la influencia de cocinas y tendencias de Estados Unidos. Estudiar en el IAG me dio el conocimiento y la apertura para aprender nuevos estilos de cocina.

Cuando comencé a estudiar la carrera de profesional gastronómico (2001), nunca pensé que la cocina fuera un arte tan interesante y divertido. Posee esa mística que uno nunca sabe hasta donde puede llegar. Si bien la carrera está muy buena y es sumamente completa, la opción de hacer pasantías es algo que nos ayuda a crecer muchísimo.

Les cuento que inicie la carrera en “Escuela de Cocineros Patagónicos”, la cual tiene un convenio educativo con el IAG. Allí el primer año fue muy motivador, pero luego por diferentes razones, termine mi carrera en Buenos Aires. Estando en Neuquen realizamos visitas, en compañía de Ariel Rodríguez Palacios, a las bodegas de la provincia. En ese momento me di cuenta que la escuela era algo muy importante.

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