La comida mexicana y el paradigma de Michoacán

12.10.2015

Aún y cuando, la comida mexicana es bastante popular entre los comensales del mundo, es poco lo que se sabe más allá de los burritos, los nachos, tacos y el picante; cuando la gastronomía del país azteca guarda en su menú una vasta variedad de platillos. Sin embargo, algunas de las cosas que enriquece más la cultura gastronómica de México es la tradición que encierra su preparación, desde el cultivo de los productos hasta el momento de sentarse a comer y cómo su metódica elaboración ha sido transmitida de generación en generación con especial cuidado.

Recientemente, la comida mexicana fue premiada al ser incluida en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, luego de haberse postulado en pasadas ocasiones sin resultar exitosa. Sin embargo, en esta ocasión, fue el conjunto de tradiciones de Michoacán lo que finalmente la llevo a esta lista presentada por la UNESCO.

Principalmente, los ingredientes que unen las diferentes variantes de la cocina mexicana según su región son el maíz, los frijoles y el chile. No obstante, lo que hizo destacar a la región de Michoacán es la costumbre que se tiene de encontrar grupos de cocineras o personas que se dedican a la tradición culinaria reunidos con el fin de perpetuar los conocimientos y técnicas típicos como una expresión de la identidad cultural permitiendo así fortalecer los vínculos dentro de la comunidad y consolidar el sentido de pertenencia a través de la comida y las costumbres.

De igual forma, de la variante michoacana se destaca la disposición que ha tenido la región para hacer de la comida tradicional un medio de desarrollo sustentable. La colectividad colabora y se dedica, no sólo a la preparación de los platillos, sino también en la siembra y cosecha de los productos. Así han logrado conservar y perfeccionar métodos de cultivo únicos como la milpa (cultivo por rotación del maíz y otras plantas, con roza y quema del terreno) y la chinampa (islote artificial de cultivo en zonas lacustres).

Es así como, finalmente, en 2010, México y su gastronomía fueron honrados, junto a la gastronomía francesa, con la inclusión en la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad reconociéndole años de tradición y conservación de su identidad gastronómica.