Crónicas de un viaje: En la ruta del vino

12.10.2015

El equipo de docentes del área de Pastelería del IAG emprendió un breve viaje de estudios para adquirir experiencia sobre la cultura vitivinícola y hacer su propio camino del vino. Así partieron para Mendoza a visitar las bodegas Chandon y Séptima en Luján de Cuyo y Zuccardi en Maipú.

A fines del 2011, en el grupo de pasteleros circulaba la idea de armar un viaje de estudios. La nueva propuesta tenía como objetivo cimentar la unión del equipo y capacitarse a través de una experiencia diferente durante algunos días del mes de febrero. 

El territorio elegido, Mendoza.

El traslado se dividió en dos grupos y el trayecto se extendió unas doce horas en auto. El destino incluía una quinta reservada online, a modo de residencia y una lista de actividades para cada día.
Una vez asentados en la casa que habían alquilado en Godoy Cruz, dividieron los cuartos y se retiraron a descansar temprano sabiendo que al día siguiente los esperaba un cronograma agitado, repleto de lugares por conocer.

Por la mañana, con un desayuno breve en el parque, emprendieron viaje. El camino a las bodegas impactaba desde la inmensidad de los cerros y el color de los árboles en contraste directo con el asfalto de la ruta provincial. Los viñedos asomaban distantes, pero con una presencia impecable; el orden de sus hojas verdes delineaba los márgenes del recorrido.

Bodegas Chandon, primera parada.

“Nos recibieron con un almuerzo de 4 pasos cada uno muy bien marinado con distintos espumantes.
Luego de la comida, uno de los enólogos de la bodega nos pasó buscar y recorrimos el lugar, conociendo cada uno de sus rincones y todos los métodos para realizar esos exquisitos espumantes. Nuestro guía respondía cada una de nuestras inquietudes y completaba siempre con algún dato más. La recorrida, concluyó con una degustación de espumantes, en la que pudimos apreciar aromas y sabores de las distintas variedades. Habíamos disfrutado de una experiencia muy linda en las Bodegas Chandon”.

Sin embargo, el día no terminaba aún y rápidamente subieron a los autos para completar el itinerario, los esperaba otra bodega. Pero al acercarse, su emplazamiento los sorprendería a todos.

Bodega Séptima, segunda parada.

“Un hermoso lugar en medio de los campos de viñedos.
Fuimos muy bien recibidos e hicimos la recorrida por el predio concluyendo con una degustación de espumantes, vinos tintos y blancos que difícilmente podamos olvidar...una terraza increíble donde pudimos disfrutar de la caída del sol entre las montañas.”

Caída la noche volvieron a su hospedaje, se cocinaron unas pastas y cenaron a la luz de la luna.
Relajados en el parque, llegaron las charlas y las reflexiones sobre las experiencias que habían vivido.
El viaje empezaba a hacer efecto, eran parte de un mismo camino.

El segundo día los encontraba motivados y en una misma sintonía. Su destino era el más lejano a la ciudad de Mendoza, pero la finca prometía un día completo de descubrimientos. Habiendo desayunado, partieron.

Bodegas Zuccardi, primera parada.

El camino era cautivante. Los colores abundantes y la cantidad de viñedos a ambos lados de la ruta abrumaban los sentidos. Al arribo conocieron a su nuevo guía, quién durante las siguientes tres horas les enseñaría los pasos en la fabricación del aceite de oliva.

“Primero caminamos entre los olivos conociendo el porqué del color de sus hojas (de un lado plateadas y del otro verde). También descubrimos el sabor de una oliva sin su proceso, -que por cierto es bastante desagradable- y a continuación pudimos conocer todas las etapas necesarias para obtener el aceite de oliva – un mundo nuevo, insospechado para nosotros; que resultó ser muy interesante-”

Dentro de la bodega, los esperaba una súper degustación de vinos dulces… y de aceites!
“Increíbles las sensaciones que pasaron por nuestras bocas esa mañana.”

Continuaron con un asado en medio del campo. El servicio espectacular y la calidad de la gente; los dejó sin palabras. Se fueron muy satisfechos de Zuccardi y lo más importante, nutridos de mucha información. Fue la mejor manera de terminar la visita.

Habían completado su itinerario. Entonces, se dispusieron a conocer Mendoza.
Subieron nuevamente a los autos y emprendieron viaje hacia Villavicencio y luego de un city tour por la ciudad capital, la noche los encontraría cenando en un restaurante céntrico.

El último día les reservaba un poco de aventura.

“Cerca de Potrerillos fuimos a hacer rafting, una excursión muy divertida y con mucha adrenalina que nos dejo a todos encantados. -Vernos con esos trajes era motivo de risa para todo el día-.
Continuamos con un almuerzo increíble, unas empanadas realizadas por una abuela del lugar, cocidas en horno de barro y degustadas en la orilla del río Mendoza… sin palabras.”

Pisando la tarde continuaron hacia el Puente del Inca y la base del Aconcagua, cuyas hermosas imágenes quedarán grabadas para siempre. El día finalizaría con una cena en un muy buen restaurante céntrico.

Haciendo las valijas, entre la nostalgia y la alegría, retumbaban las anécdotas que les devolvía esta travesía, la unión del equipo y las ganas de seguir aprendiendo.
“Es por eso que ya pensamos cual va a ser nuestro próximo destino 2013”

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Fueron compañeros de viaje:
Juan Pablo Lugo, Matías Panizza, Pablo Ferrari, Juan Pablo Pucci, Ariel Gravano, Alejandro Beyeye, Martín Loigo, Fiorella Hirniak, Celeste Rubino y Huara Luján.

 

 

 

¡Les agradecemos haber compartido esta experiencia!

 

Y muchas gracias a Bodegas Chandon, Bodega Séptima y Bodegas Zuccardi por todas las atenciones recibidas.