Testimonios, hoy… Deby Manassero

12.10.2015

Soy egresada del IAG promoción 97 y hace menos de 1 año he abierto mi Patisserie en Holanda, Amsterdam.

Un año y medio después de buscar el lugar y planear hasta el último detalle, en septiembre de 2011 abrimos "Opera Prima", Patisserie-Traiteur, que como indica su nombre es nuestra Primera Obra, y espero que no la última, ya que hemos tenido muchísimo éxito!

Creo que como suele pasar la clave fue hacer algo diferente. La pastelería holandesa es muy "clásica holandesa" y no hay demasiada oferta de algo diferente.

 

En Opera Prima, si bien contamos con creaciones propias, nos especializamos básicamente en Pasteleria clásica francesa: eclairs, macarons, Mont Blanc, cannelés, religieuses, charlotte Belle Helene, etc. etc… pero siempre con nuestro sello personal. Y como no se puede vivir solo del paladar francés, no podían faltar dos clásicos americanos: Cheesse Cake y Brownies.

    

 …Como desciendo de familia italiana ciento por ciento, desde muy chica estaba siempre en la cocina ayudando a mi madre cuando hacíamos ñoquis, ravioles y otras pastas frescas.

Pero muchas veces, sola, haciendo las típicas cookies que hacen los chicos. Recuerdo muy bien cuando llegaban las fiestas y nos reuníamos todos en casa de mi abuela…entonces como éramos tantos, había que empezar con los preparativos varios días antes para hacer cannellonis, las carnes asadas y los postres... esa era la parte que más me gustaba!

 Con una manga que me había regalado mi mamá, hice mi primer torta de verdad cuando tenía 9 años, decorada y todo! y tuvo tal repercusión, que venían mis vecinas a buscarme para que les hiciera las tortas de cumpleaños para la familia!!! (Juro que es verdad).

        

Si pienso en mi vocación, creo que estuvo siempre ahí…un año antes de terminar el bachillerato comercial ya sabía que quería hacer la escuela de Gastronomía.

    

Busque información sobre las escuelas de ese momento (no había tantas como ahora!), y me decidí por el IAG. En ese momento, me pareció la más profesional por los contenidos que ofrecía. Así fue que empecé mis estudios y egresé en el año 97. Éramos de las primeras promociones de la sede de Santa Fe. Fue una experiencia increíble, cada clase era tan interesante, tan didáctico el método y además de todo eso divertido… he tenido muy buenos profesores tanto en el curso básico como en el de Pasteleria Avanzada que curse años después. También me ayudaron las pasantías que realicé gracias al IAG en los hoteles Park Hyatt y Marriot Plaza Hotel.

Después de egresar enseguida conseguí mi primer trabajo en una cocina, en el restaurante Garbis donde el trabajo era muy duro, y éramos casi todas mujeres. Así fue pasando el tiempo y fui cambiando de sitios. Ya decidida completamente a dedicarme a la Pasteleria, me contrataron en Azul profundo, Dashi, Eat Catering (donde tuve el placer de trabajar con Bruno Gillot), Esencias y Sabores (Acasusso), también hacia caterings desde casa, y vendía mis tortas a la parrilla "La Dorita".

Hasta que viajé a Francia por 3 meses… como tenía unos amigos franceses que viajaban siempre a Argentina, me invitaron a venir. Tenía la necesidad de ver cosas nuevas! Fue mi primer viaje a Europa, en el año 2004. Al llegar a la meca de la Pasteleria supe que quería pasar un tiempo en Europa, trabajar y seguir aprendiendo cosas nuevas, experimentar y usar nuevos productos, e hice una pasantía en una patisserie en un pueblo de Bretagne. Después de eso, viajé a Buenos Aires, pero me di cuenta que no quería estar allí, quería seguir viajando y unos meses después, cuando obtuve mi pasaporte italiano y había ahorrado un poco mas de dinero, volví a España. Entonces comencé a viajar a Italia, España, Alemania, Bélgica, Londres y, finalmente debido a la crisis que estaba ya tocando las puertas de España, decidimos con mi amigo y socio (cocinero mitad español, mitad holandés) radicarnos en Holanda para empezar nuestro propio negocio.

Por supuesto producimos cosas nuevas cada semana de distintas partes del mundo y también alfajores 100% artesanales, que son los que come la Princesa Máxima. En una oportunidad nos hicieron un pedido de un teatro en Amsterdam que recibe subsidios de la Casa Real y al evento estaba invitada la Princesa Máxima Zorreguieta. Entonces cuando llego la hora del té, ella reconoció los alfajores que le convidamos y nos dijo:

 "Estos son alfajores argentinos, pero el protocolo no me permite comer en público, así que los llevo a casa para mis hijas". Y se llevo los alfajores y una tarjeta de Opera Prima.

Después de esta experiencia tan positiva en mi primer negocio, ahora solo pienso en cuanto me gustaría volver a Buenos Aires y poder crear mi Opera Seconda…