- Hernán Luchetti -

Hernán Luchetti – Una charla entre aulas y talleres

12.10.2015

Luego de su ponencia sobre la Cocina de El Celler de Can Roca -y mientras se aprestaban para el evento de La Rural- podíamos encontrar a Hernán y a su equipo en el IAG en plena producción, y siempre dispuesto a contarnos su experiencia.

¿Cómo te sentís en tu regreso a la Argentina?
Volver a tu casa siempre es bonito ¿no? Y siempre genera un entusiasmo que no se puede explicar, es poder ver a la familia…y que la familia esté tan cerca de lo que tu haces. Yo los tengo a muchos kilómetros y aquí los tengo tan cerquita de lo que es mi trabajo.

¿Y volver con el Cooking Tour Experience de El Celler de Can Roca siendo nuevamente el número uno?
Lo nuestro es el esfuerzo de cada día y lo tomamos con mucha ilusión, lo hicimos el año pasado en la gira por otros países. En ésta, no deja de ser un país más…con lo que conlleva en sentimientos porque es tu casa; pero es un país más en cuanto al trabajo, la responsabilidad, y al profesionalismo; o a lo que es nuestra manera de trabajar. Esperamos estar a la altura y alegrar a la gente de aquí con lo que vamos a presentar. 

¿Tuviste que adaptarte a la cocina catalana o específicamente a El Celler?
Fue todo aprendizaje, no es algo que alguien te regale, es algo que vas tú construyendo cada día. Yo llegué a España y empecé poco a poco, trabajando de un restaurant a otro con estrella Michellin, hasta que renuncié a todo y me vine de Prácticas, así… ¡y teniendo trabajo! Porque era un restaurant que me hacía mucha ilusión, me gustaba mucho lo que hacía. Y de prácticas tuve la oportunidad de poder quedarme como plantilla, de estar de Jefe de Partida, luego pasar a Producción y a diferentes áreas. Hasta que un día me fui, y Joan me llamó pidiéndome que vuelva para ser su Jefe de Cocina…la verdad que fue algo ¡completamente increíble en mi vida! Y aquí estamos. Quizás no soy consciente de lo que vivo, lo vivo como muy profesional, como algo cotidiano…

  

¿En qué los marcó o los cambió ser el número uno?
¡Qué esté más lleno el restaurant! Pero de puertas adentro, si bien es cierto que la casa ha crecido bastante, la ilusión, el trabajo, el compromiso. Y la inquietud de todo el equipo de hacer cosas nuevas, de aprender, son las mismas de cuando éramos el quinto o el segundo. Siguen siendo las mismas, y mantener eso vivo ¡es muy bonito! El número es relativo para nosotros. Yo lo tomo más bien como un premio al esfuerzo, y al reconocimiento de esas tres personas que son muy grandes, como lo son Joan, Josep y Jordi…Y al reconocimiento por ser un equipo que lo hace día a día posible. Por eso, es relativo… ¿entiendes lo que te quiero decir? Lo tomo como un premio. Es bonito, pero hay que seguir igual, y hay que trabajar.

 

Y de toda tu tarea ¿cuál es la que más disfrutás?
Absolutamente de todas, desde que me levanto a la mañana, que si tengo que ir a la Macía, y hacemos braimstorming, o el servicio, o estar con producciones…somos muchos, somos un equipo muy grande, super humano, super humilde, muy trabajador y comprometido…Y eso te hace mantenerte vivo, que toda la gente se respete mucho, se quiera mucho… y lo ves aquí. Parecemos todos hermanos, llegas allí con ganas de verlos, con ganas de trabajar e incluso terminamos de trabajar y salimos todos juntos. Ya son como de mi familia, es como si fuera mi familia, y todos disfrutamos de todo lo que hacemos. No hay nada que te pueda decir en particular.

  

¿Qué es lo que le transmitirías de la experiencia del Celler a quiénes empiezan en gastronomía?
El mensaje es que sin esfuerzo y sin ganas no vas a llegar a ningún lado y si llegas durará poco. Al menos, es mi experiencia personal. En la vida te tienes que esforzar, ser profesional, ambicioso seguramente, pero al mismo tiempo respetuoso. Y con estos valores. Y con el compromiso en lo que uno hace, se puede llegar muy alto. 
Estos son valores que no pueden caer mal, siempre van a ser respetados y siempre van a tener aceptación.